Mordejai Sones

Fuentes

El deber de advertir

En 1998 oí, desde mi ventana en Nachaliel, a milicias árabes entrenarse de noche con fuego real. Se lo dije a quienes era su trabajo: a los rabinos, al presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa de la Knéset, a la Oficina del Primer Ministro. Me respondieron que eran "bodas". Entonces seguí sin ellos. ¿Qué obligaba a seguir a un hombre al que nadie nombró? Las fuentes responden.

ויקרא ה, א

וְנֶפֶשׁ כִּי־תֶחֱטָא וְשָׁמְעָה קוֹל אָלָה וְהוּא עֵד אוֹ רָאָה אוֹ יָדָע אִם־לוֹא יַגִּיד וְנָשָׂא עֲוֹנוֹ.

Si una persona peca: oyó la voz de un juramento, y es testigo, o vio, o supo; si no lo dice, carga con su iniquidad. (Vaikrá 5:1)

El versículo trata de un testigo: alguien que vio o supo, y fue conjurado a decirlo. Su silencio la Torá lo cuenta como un pecado que requiere expiación. No decirlo es una transgresión.

ויקרא יט, טז; רמב"ם, הלכות רוצח ושמירת נפש א, יד

לֹא־תֵלֵךְ רָכִיל בְּעַמֶּיךָ לֹא תַעֲמֹד עַל־דַּם רֵעֶךָ אֲנִי ה׳.

No andes con chismes entre tu pueblo; no te quedes de brazos cruzados ante la sangre de tu prójimo: Yo soy Hashem. (Vaikrá 19:16)

כָּל הַיָּכוֹל לְהַצִּיל וְלֹא הִצִּיל עוֹבֵר עַל לֹא תַעֲמֹד עַל דַּם רֵעֶךָ … אוֹ שֶׁשָּׁמַע עוֹבְדֵי כּוֹכָבִים אוֹ מוֹסְרִים מְחַשְּׁבִים עָלָיו רָעָה אוֹ טוֹמְנִין לוֹ פַּח וְלֹא גִּלָּה אֹזֶן חֲבֵרוֹ וְהוֹדִיעוֹ … עוֹבֵר עַל לֹא תַעֲמֹד עַל דַּם רֵעֶךָ.

Todo el que puede salvar y no salva transgrede "no te quedes de brazos cruzados ante la sangre de tu prójimo" … o quien oyó que idólatras o delatores tramaban un daño contra él o le tendían una trampa, y no se lo reveló al oído a su prójimo para informarle … transgrede "no te quedes de brazos cruzados ante la sangre de tu prójimo". (Rambam, Leyes del homicida y de la preservación de la vida 1:14)

El mismo versículo que prohíbe llevar chismes prohíbe quedarse de brazos cruzados, y el Rambam, en las Leyes del homicida y de la preservación de la vida, dice a quién obliga la segunda mitad: al que ve a su prójimo ahogarse, o a bandidos o a una fiera que vienen contra él, y pudiendo salvarlo él mismo o contratar a otros para hacerlo, no lo hace; y al que oyó que tramaban un daño contra su prójimo, o le tendían una trampa, y no se lo reveló. El segundo caso es el mío: un hombre que oyó, desde su propia ventana, los disparos de entrenamiento que el ejército y la Oficina del Primer Ministro llamaron "bodas", y sabía a qué comunidades apuntaban. La halajá dice lo que debe: informar. No dice qué cargo debe ocupar antes.

אבות ב, ה

וּבִמְקוֹם שֶׁאֵין אֲנָשִׁים, הִשְׁתַּדֵּל לִהְיוֹת אִישׁ.

Y en un lugar donde no hay hombres, esfuérzate por ser un hombre. (Avot 2:5)

Hilel es quien habla; la mishná anterior, en su nombre, empieza con "No te separes de la comunidad". Las dos van juntas. El hombre que se esfuerza por ser un hombre donde no los hay lo hace dentro de la comunidad, no fuera de ella; no se va, y no espera. La mishná no dice donde no hay cargos. Los cargos estaban todos en su lugar. Lo que faltaba en la sala era el hombre que hiciera el trabajo del cargo, y la mishná le habla a quien esté presente.

שמות ב, יא–יב; ג, י

וַיִּפֶן כֹּה וָכֹה וַיַּרְא כִּי אֵין אִישׁ (ב, יב). וְעַתָּה לְכָה וְאֶשְׁלָחֲךָ אֶל־פַּרְעֹה (ג, י).

Miró a un lado y a otro, y vio que no había nadie (Shemot 2:12). Y ahora ve, que te envío al Faraón (Shemot 3:10).

Moshé salió hacia sus hermanos y vio sus cargas; vio a un egipcio golpeando a un hebreo; miró a un lado y a otro, vio que no había nadie, y actuó. Al día siguiente le preguntaron quién lo había puesto de gobernante y juez (2:14). El envío llegó un capítulo después, en la zarza. El orden del texto es el orden de las fuentes de arriba: vio, no había nadie, actuó, y el nombramiento, cuando llegó, llegó después. Nada en el texto hace depender el acto del envío. La mishná de Avot usa la misma palabra del versículo: no había un hombre, no hay hombres.

La objeción

La objeción más fuerte es esta: los asuntos públicos pertenecen a las personas nombradas para ellos. El ejército tiene un jefe de Estado Mayor; la Knéset tiene una comisión; las comunidades tienen un consejo; y un particular que escribe a rabinos y periódicos sobre lo que el ejército debería hacer está haciendo el trabajo de ellos sin la responsabilidad de ellos.

La objeción tiene razón en cuanto al orden, y yo respeté el orden. Advertí a los rabinos antes de hablar con un periódico; informé al presidente de la comisión en persona; el Informe se presentó a cuatro organismos del Estado antes de imprimirse. No pasé por encima de ninguna oficina. Fui a ella, esperé, y después seguí.

Las fuentes de arriba empiezan donde la objeción termina. "No te quedes de brazos cruzados ante la sangre de tu prójimo" no tiene ninguna cláusula que libere al que vio en cuanto existe un cargo; los casos del Rambam ocurren todos en un país que tiene tribunales y ejército, y aun así dictamina sobre el que mira sin actuar. La mishná le habla al hombre en una sala donde los nombrados están ausentes o callados.

Llevada hasta el final, la objeción dice que el hombre que vio debe callar mientras haya otro nombrado, haga lo que haga el nombrado. El Rambam dictamina lo contrario: el que oyó y no informó, transgredió.

Y cuando la Oficina del Primer Ministro respondió que los disparos eran "bodas", no dijo que no se lo hubieran contado. Se lo habían contado. Esa fue su respuesta, y eso fue todo lo que hizo.

Lo que no pretendo

No soy rabino y no emito dictámenes. Lo que hago es decir lo que vi y lo que me respondieron, y el Creador juzga. Mi propuesta sobre el voto pone los compromisos escritos de cada lista ante un beit din al que la lista ni paga ni puede nombrar, y el fallo es del beit din, no mío. No ocupo ningún cargo ni pertenezco a ningún partido.

El registro: a quién se lo dije y qué respondieron